Cada equipo en esta galería se ensambló o se le realizó upgrade siempre a la expectativa, presupuesto y necesidad del cliente.
Galería
Lo que aprendí ensamblando estos equipos
El cliente decide el componente más caro, no el técnico
Cuando alguien me pide un PC para jugar, lo primero que pregunto no es presupuesto — es qué juegos, a qué resolución y con qué monitor. Si vas a jugar a 1080p competitivo, gastar US$ 800 en una RTX tope de gama es tirar plata: la limitación está en el cuello de botella de la CPU o en la tasa de refresco del monitor. Ese dinero rinde más en un buen SSD NVMe y RAM más rápida.
El chasis importa más de lo que la gente cree
He visto torres "bonitas" sin un solo agujero en el panel frontal sofocando una RTX 4070. Y he visto cajas baratas tipo malla que mantienen la GPU 8°C más fría que una "premium" cerrada. El flujo de aire siempre le gana al estilo, y los chasis con frente de cristal templado sin perforaciones laterales son trampas térmicas.
El armado no acaba cuando enciende
Mi check después de cada ensamble: stress test de CPU (Prime95 o Cinebench) por 20 minutos, 3DMark Time Spy para validar la GPU, chequeo de temperaturas a carga sostenida y verificación de que cada SATA/NVMe aparece con la velocidad correcta en CrystalDiskInfo. Si algo se va a romper, es ahí donde se rompe — no a las dos semanas en casa del cliente.
El cable management se hace dos veces
La primera vez, mientras armas. La segunda, después del primer encendido, cuando ya sabes qué cables sobran y cuáles vas a tener que mover. Hacerlo bien evita interrupciones de aire en el escape y deja la torre limpia para que cuando haya que ampliar RAM o cambiar disco, no haya que desarmar medio equipo.
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Si estás en Cartagena o quieres uno enviado a otra ciudad, lo armo, lo pruebo, te lo entrego funcionando y con el sistema operativo configurado. Sin sorpresas, sin componentes de relleno. Escríbeme por WhatsApp con qué vas a hacer con el equipo y armamos la lista juntos.
















